
Los neandertales constituyen otra especie humana inteligente con la que llegamos a relacionarnos en Europa y que se extinguió por causas desconocidas hace unos 42.000 años.
La razón de que tuvieran rasgos distintos a los nuestros ha sido largamente debatida. Ahora, investigadores del Museo de Historia Natural de Londres creen haber dado con la respuesta que ha sido publicada en la revista Proceedings of the Royal Society B. Se cree que la causa de esas superlativas narices pudo ser la adaptación a un clima frío y su gran consumo de energía.
Previamente a esta publicación, los científicos habían señalado que la forma de su rostro les permitía una mordida contundente con los dientes frontales; se basaban para afirmarlo en que sus dientes incisivos eran grandes y en los signos de desgaste dental encontrados.
Pero el nuevo estudio rechaza esta hipótesis. Se afirma que la gran nariz y los demás rasgos del rostro les servían para humedecer y calentar el aire que inhalaban.
En la investigación llevada a cabo examinaron las similitudes y diferencias entre los cráneos de tres especies humanas en reconstrucciones virtuales de tomografías computarizadas. Reconstruyeron once cráneos, entre los que se encontraban uno del Homo sapiens, tres de neandertales y uno del Homo heidelbergensis, otro homínido extinto.
Estas simulaciones computacionales revelaron que los neandertales no tenían una mordida especialmente poderosa en comparación con los sapiens. Sin embargo, claramente se observaron diferencias en la capacidad de calentar y humidificar el aire inhalado por la nariz: los humanos modernos y los neandertales resultaron los más eficientes, se adaptaban mejor que el Homo heidelbergensis a climas fríos y secos.

Concluimos, pues, afirmando, de acuerdo con la reciente investigación, que los peculiares rasgos de los neandertales se deben a una adaptación al intenso frío de los períodos glaciares o para facilitarles su gran consumo de energía.
Fuente: ABC
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