
«Afirmamos que, si Estados Unidos entrara en un posible conflicto con Rusia o China, cualquiera de estos justificaría los ataques contra los satélites estadounidenses o aliados para contrarrestar la ventaja militar percibida y derivada de sistemas espaciales civiles, militares y comerciales», advierte el 2018 Worldwide Threat Assessment of the U.S. Intelligence Community, un informe elaborado por la dirección del Centro Nacional de Inteligencia de Estados Unidos y recogido por Space.com.
Esto tiene varias consecuencias: la primera, es que «las potencias extranjeras, particularmente China y Rusia, seguirán expandiendo sus sistemas espaciales de reconocimiento, navegación y comunicaciones, con más satélites y con mayores capacidades», dice el informe.
La segunda es, además, que Rusia y China seguirán trabajando en el desarrollo de armas anti-satélite para contrarrestar a Estados Unidos, tal como han afirmado los analistas: «Rusia y China tienen como objetivo crear armas anti-satélite no destructivas y destructivas para usarlas en un potencial conflicto».

Aparte de estas, se cuenta con que hay sistemas ópticos para dejar los satélites inservibles al menos de forma temporal.
Además de esta carrera armamentístisca, el informe de inteligencia subraya que hay otros satélites experimentales de posible uso dual, tanto militar como civil: «Algunas tecnologías pueden tener aplicaciones pacíficas, como inspeccionar, reparar o repostar satélites, pero también pueden ser usadas contra las naves espaciales del adversario».
El informe estadounidense critica tanto a Rusia como a China por «continuar aumentando sus capacidades militares en el espacio al mismo tiempo que públicamente afirman que el espacio debe ser un dominio pacífico». Sin embargo, los propios Estados Unidos también llevan a cabo misiones secretas de posible aplicación y motivación militar.
Fuente: ABC
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