
Uno de los últimos estudios ha sido llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Duke, en Durham (EEUU). Estos científicos tomaron células procedentes de tejidos no musculares (de la piel, de la sangre...) y las reprogramaron para que se convirtieran en iPS. Una vez logradas estas células madre les añadieron una molécula llamada Pax7 que induce su diferenciación en células musculares. Las iPS se se transformaron en células muy similares a las células madre musculares adultas.
No era la primera vez que se hacían logros en este campo, pero lograr un músculo humano funcional ha llevado muchos años de ensayos y errores. El éxito de esta investigación radica en las condiciones óptimas del cultivo celular que ha permitido que las células crezcan y se desarrollen de forma rápida y duradera. De forma que esta nueva técnica logra un mayor número de células musculares que cualquier otro método hasta la fecha.

Sin embargo, no todo está conseguido. El "nuevo músculo" completamente funcional no es tan fuerte o robusto como el que se crea de forma natural. Pero supone un paso importante para el desarrollo de terapias regenerativas y en el tratamiento de enfermedades raras que afectan a los músculos, como la distrofia muscular de Duchenne.
Esta investigación ha sido publicada en la revista "Nature Communications" Nenad Bursac ha manifestado que el hecho de partir de iPS les permite crear un número ilimitado de células progenitoras miogénicas y estas células progenitoras se asemejan a las células madre musculares llamadas células "satélite" que, en teoría, pueden formar un músculo entero a partir de una única célula.
El nuevo músculo desarrollado a partir de las iPS contiene un reservorio de células muy parecidas a las células "satélite" naturales, indispensables para la reparación de los músculos en los adultos.
Fuentes: ABC, El País
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