Santa
Hildegarda de Bingen nació en Alemania el 16 de septiembre de 1098; fue
abadesa, líder monacal, mística, profeta, médica, compositora y escritora
alemana. Por las profesiones que ejercía es conocida como la profeta
teutónica. El papa Benedicto XVI le otorgó el título de doctora de la iglesia el
7 de octubre de 2012.Es considerada
por los especialistas actuales como una de las personalidades más fascinantes y
polifacéticas de la época. Precisamente ha sido definida como una de las mujeres más influyentes de la Baja
Edad Media, situándose entre las figuras más ilustres del Mónaco femenino y como la mujer que mejor ejemplificó el ideal benedictino. Hildegarda estaba
dotada de una cultura fuera de lo común, comprometida en la reforma de la iglesia
y reconocida como una de las escritoras de mayor producción de su tiempo.
Hildegarda
escribió varias obras de carácter científico que se recogían en el libro Liber simplicis medicine o Physica; este
a su vez estaba dividido en nueve capítulos sobre las propiedades curativas de
las plantas, elementos, árboles, animales etc. El capítulo dedicado a las
plantas es el más extenso de todos, de esto se deduce que Hildegarda tenía un
amplio conocimiento en las aplicaciones terapéuticas de las plantas. Este libro
aplica la teoría médica medieval de los humores que relaciona la idea
de que la constitución de los seres, a partir del plan divino, se realiza a
través de cuatro elementos cuyo equilibrio determina la salud o enfermedad del
individuo. Santa
Hildegarda no se olvidó de la cosmética ya que dejó unas cuantas fórmulas para el
cuidado de la piel. Las plantas que usaba Hildegarda para la elaboración de recetas terapéuticas eran: Achillea millefolium, Calendula officinalis, Chelidonium majus, Fagus silvestris entre otras. Muchas de estas plantas poseen
principios activos con probada acción.
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