
difícil solución.
La mutación genética del ADN de la proteína TMC1 produce un defecto en estas estructuras que lleva a la muerte de las células auditivas, y así a la sordera. Basta con que uno de los dos progenitores transmita esta mutación para que el hijo nazca con pérdida de audición progresiva.
Al igual ocurre con los ratones Beethoven. Cada
célula tiene dos copias del gen TMC1: una con la mutación que produce la
proteína defectuosa y otra sin mutar. Para la cura de la enfermedad solo la
copia dañina debe ser desactivada, para que el gen que produce la proteína
funcional pueda actuar con total normalidad.
Los investigadores utilizaron un sistema de edición
genética llamado CRISPR-Cas9, que contiene la opción de programarse para
producir cortes solo en la sección deseada del ADN. Cas9 es una enzima que va
asociada al ARN y es utilizada para identificar el gen que debe atacar.
Normalmente, la edición genética en organismos vivos se
lleva a cabo con un retrovirus que inserta genes nuevos en las células para
ensamblar las moléculas de edición.
Sin embargo, en este caso, los autores decidieron no
utilizar retrovirus debido a lo siguiente: una vez la enzima Cas9 desactivará
el gen mutado, ya tendría su función completada y no sería necesario continuar
con su elaboración en las células curadas. Fue así que decidieron administrar la enzima directamente
con una inyección en el oído interno.
Para que la maquinaria reparadora pudiera penetrar
las células sin producir daños, los científicos envolvieron Cas9 y el ARN en
gotitas de aceite que se fusionan con las membranas protectoras de las células
y así evitar daños.
“Los ratones tratados se asustan al escuchar ruidos
fuertes, esto no ocurre en los ratones Beethoven” explica Liu.
Los autores se muestran optimistas a la hora de
hablar del futuro de esta intervención debido a que quedan por resolver
problemas en torno a la eficacia y seguridad del siguiente tratamiento en
humanos.
“Estamos muy emocionados con el resultado” dice
Liu. Y tienen motivos suficientes para estarlo: las terapias de edición
genética están llegando a los ensayos clínicos.
A partir de ahora, los autores deberán probar el tratamiento
en animales más similares a los humanos como lo son los primates, aunque
afirman que seguirán buscando aplicaciones de esta técnica para otras
enfermedades genéticas.
Fuente: El País, El Periódico
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